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AMBITO CIENTIFICO

¿Qué es el sexo?

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¿Por qué para hacer un individuo necesitamos dos? ¿No sería más económico reproducirse como las bacterias, que generan dos nuevos seres por división de uno original? El sexo es un invento de los seres vivos que tiene buenos motivos para haber aparecido en la evolución. Pero ¿qué tiene de especial? ¿Por qué nos reproducimos?

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(c) Katerina Govorushchenko 

¿Por qué nos reproducimos? 

Los organismos vivos somos máquinas con un tiempo de vida limitado. Nuestras piezas, las células, envejecen y se estropean. Aún cuando contamos con una cierta capacidad de regeneración, hay células que no tienen recambio. Por otra parte, el medio a nuestro alrededor cambia, y de un día para otro nos podemos quedar sin combustible (alimento) o bien nos puede matar una sequía, una inundación o lo que sea. La única manera de que una especie sea "inmortal" es que fabrique nuevos individuos que sustituyan los que van desapareciendo. Los nuevos individuos deben ser similares a sus progenitores pero es adecuado que no sean idénticos a ellos: dado que el medio cambia, es bueno poder contar con individuos que, a diferencia de sus padres, sean capaces de adaptarse.

Esto puede ocasionar que, al cabo de un buen puñado de generaciones, los individuos de una especie no se parezcan casi a sus antepasados. Es lo que conocemos como evolución.  

¿Por qué nos reproducimos, pues? Dado que la reproducción consiste en la copia y transmisión de una información genética, parece que son los genes quienes en realidad "nos utilizan" (obviamente no hay una conciencia detrás) para asegurar su permanencia. 

“El pollo es el medio que tienen los genes del pollo para multiplicarse”.

E. O. Wilson  

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Raquel Santos 

La reproducción clónica 

Cuando cortamos una estrella de mar por la mitad, cada fragmento se regenera y acaba convirtiéndose en una nueva estrella de mar. El resultado es que de una sola estrella se generan dos, y las dos tienen la misma información genética. A esto se le llama un clon. Las bacterias se reproducen dividiéndose en dos, originando dos células con la misma información genética que tenía la célula original. Lo mismo hacen las células de nuestro cuerpo. 

La clonación, es decir, la generación de individuos genéticamente idénticos, es un fenómeno natural de reproducción asexual que utilizan muchas especies, ya sean bacterias, hongos, plantas e incluso animales. Los descendientes generados por clonación pueden, aun así, presentar algunas diferencias genéticas respecto a sus progenitores: esto sucede cuando durante el proceso de copia de la información genética se produce un error: una mutación. Las mutaciones son pues la única fuente de variabilidad genética de los individuos que se reproducen asexualmente.

La reproducción sexual, un misterio durante mucho tiempo

Antiguamente, se cría que la herencia genética en la especie humana actuaba exclusivamente por vía paterna. Según el preformismo, se suponía que el hombre introducía una semilla en el útero de la mujer, y que ésta sólo aportaba el lugar dónde crecía esta semilla. 

Los dibujos de la época nos representan la semilla (el espermatozoide) como un protohumano en miniatura, como el dibujo del homúnculo de Leeuwenhoek. Quizás nos podríamos preguntar si los filósofos de la época nunca se habían parado a pensar por qué los hijos tenían rasgos de sus dos progenitores, entonces... Otras teorías, como la de la pangénesis, siguiendo una idea del filósofo griego Hipócrates, proponía que la información hereditaria viajaba de cada parte del cuerpo (brazo, pierna, cabeza, ojo...) a los genitales, y de allí pasaba al feto. Aristóteles afinó más: para él, la fecundación suponía la mezcla de dos semillas, la masculina y la femenina.  

Hoy sabemos que en los humanos (y en todas las especies que tienen reproducción sexual) la información genética de cada nuevo organismo proviene de cada uno de sus dos progenitores a medias. Cada uno de los padres fabrica una célula que contiene la mitad de la información genética necesaria por construir un nuevo individuo. En realidad, cada progenitor aporta una copia de todos los genes necesarios para hacer un individuo, de forma que el descendiente tiene la información genética duplicada. Aun así, de cada par de genes sólo necesitará uno. Esto es muy útil cuando alguno de los genes que transmiten el padre o la madre está "estropeado": siempre tendremos uno de repuesto. Pero si las dos copias del gen que recibe el bebé están dañadas y la función de este gen es importante, las consecuencias pueden ser fatales.  

Todas las células de nuestro cuerpo tienen la información genética duplicada. Todas, excepto las células sexuales, los óvulos y los espermatozoides, que se fusionarán durante la fecundación para dar lugar a una única célula: el zigoto. Esta célula, ahora sí, tendrá una doble dotación genética y se dividirá de forma asexual millones de veces para producir un individuo entero. 

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Oriol Massana 

Una carrera épica

¿Os imagináis correr una carrera de Barcelona en Madrid con 500 millones de participantes más? ¿Os imagináis hacer este recorrido a una velocidad media de 600 km/h, casi la mitad de la velocidad del sonido?

Porque éstas son las proporciones con las que se enfrenta un espermatozoide de 50 micrometros cuando es liberado en la vagina, entre los 500 millones de espermatozoides que contiene cada eyaculación. Su carrera discurre a lo largo de 18 cm de difícil recorrido, pasando por la vagina, el cuello uterino y llegando a la meta, el preciado óvulo, en las trompas de Falopio. Su velocidad media es de unos 5 milímetros por segundo. Una carrera de obstáculos muy dura que sólo algunos centenares superarán, y sólo uno de ellos conseguirá acabar cruzando la línea de meta, la pared del óvulo. El óvulo, que en proporción es como una pelota de 34 metros de diámetro, sólo dejará entrar a uno de los espermatozoides para que lo fecunde. El material genético del óvulo y el del espermatozoide se fusionarán entonces y se formará así el zigoto, la primera célula que constituirá el individuo entero.

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Omar Franco 

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