Iter o el sueño del
La solución -al encarecimiento del petróleo, al uso político del gas e incluso a las guerras por el control de los recursos está en las estrellas
O, más precisamente, en el llamado «sol artificial» que se empezará a construir este año en el sur de Francia para intentar producir energía por fusión, similar a la que mueve el universo, limpia, segura e infinita.
El ITER (Reactor Internacional Termonuclear Experimental) , la promesa para conseguir energía sin límites ni residuos tóxicos o radiactividad, es una apuesta a largo plazo que acabaría con la dependencia de los combustibles fósiles y lograría el sueño de la electricidad casi gratuita -en teoría, un litro de agua bastaría para ITER o el sueño del 'sol artificial' China y la India se suman a un proyecto de la UE para crear una gran planta de fusión nuclear limpia y sin residuos en Francia iluminar Nueva York un año entero-. Pero, sí controlar la fusión nuclear es posible, la gran cuestión es cuándo.
China acaba de confirmar que participará en el proyecto de la UE, EEUU, Rusia y Japón con unos 1.000 millones de euros, es decir casi el 10% del coste total, porque el ITER, en palabras del delegado en Shangai, Luo Delang, es «un atajo» para luchar contra la escasez energética que su país, en desarrollo explosivo, sufrirá en las próximas décadas. Además de China, se han unido al plan India y Corea del Sur.
Sin embargo, el ITER («camino», en latín) aún es sólo un experimento de 11.000 millones de euros -la mitad desembolsados por la UE que empezará a construirse este año en Cadarache, un centro de estudios nucleares cerca de la Costa Azul. Tras completar, en 2016, el reactor que unirá átomos ligeros -por ejemplo, del hidrógeno en el agua para producir helioIos científicos aún deben aprender a controlar la reacción.
Las pruebas pueden durar dos décadas más hasta conseguir reactores comerciales, aunque algunos expertos físicos dudan sobre la superación de los dos obstáculos básicos: la elevada temperatura necesaria -100 millones de grados que exige nuevos materiales, y, sobre todo, el freno de la reacción una vez desencadenada.
Mientras tanto, aunque la UE insiste en su apuesta, algunos socios pueden perder la fe en el éxito del proyecto. En diciembre, la Administración Bush logró que el Congreso aprobara el recorte de la financiación para esta investigación (muy avanzada en EEUU, sobre todo en materiales) y dejó los 160 millones de dólares presupuestados para este año en poco más de 10. De momento, no se ha retirado del proyecto, como ya hizo en el pasado, y algunos candidatos a la carrera presidencial de EEUU han prometido resucitar los fondos.
El comisario de Investigación, Janez Potocnik, repite que el ITER es el comienzo de «un nuevo modelo de cooperación global científica y técnica a gran escala», pero algunos socios flaquean ante lo que puede funcionar como una forma de subvención de la limitada investigación europea.
Fecha de publicación:
11/01/2008
Autor:
Ramírez, María
Fuente de la noticia:
EL MUNDO
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